Novena en honor a San José

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Novena en Honor de San José

Invitamos a todas las familias a hacer un altar a San José en su casa. Puede ser algo simple, con una imagen de San José o la Sagrada Familia. Pueden usarlo como un espacio para reunir alguna limosna o comida para lo pobres.

Otras fuentes para altares a San José:

Favor de usar la siguiente novena cada día de marzo 10-18. En la parte de abajo encontrará las lecturas específicas para cada día. Favor de usar que corresponda después del saludo inicial.

Novena en honor a San José

Ant: San José, nuestro protector, ora por nosotros.

V. He aquí el siervo sabio y fiel.

R. A quien el Señor ha puesto sobre su casa

Lectura: (ver más abajo)

V. Oremos

Padre celestial, en los comienzos de nuestra salvación cuando la Santísima Virgen María concibió a tu Hijo y lo trajo al mundo, los pusiste bajo el cuidado de San José. Que sus oraciones ayuden a tu Iglesia a ser también un custodio fiel de tus misterios y signo de Cristo para toda la humanidad. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

R. Amén

Lecturas

10 de marzo

“Y aquí añado entonces una ulterior anotación: el preocuparse, el custodiar, requiere bondad, pide ser vivido con ternura. En los Evangelios, san José aparece como un hombre fuerte y valiente, trabajador, pero en su alma se percibe una gran ternura, que no es la virtud de los débiles, sino más bien todo lo contrario: denota fortaleza de ánimo y capacidad de atención, de compasión, de verdadera apertura al otro, de amor. No debemos tener miedo de la bondad, de la ternura” Papa Francisco, 19 de marzo de 2013).

11 de marzo

San Pablo VI observa que su paternidad se manifestó concretamente “al haber hecho de su vida un servicio, un sacrificio al misterio de la Encarnación y a la misión redentora que le está unida; al haber utilizado la autoridad legal, que le correspondía en la Sagrada Familia, para hacer de ella un don total de sí mismo, de su vida, de su trabajo; al haber convertido su vocación humana de amor doméstico en la oblación sobrehumana de sí mismo, de su corazón y de toda capacidad en el amor puesto al servicio del Mesías nacido en su casa” (Pablo VI, 1966).

12 de marzo

“José vio a Jesús progresar día tras día ‘en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres’ (Lc 2,52). Como hizo el Señor con Israel, así él ‘le enseñó a caminar, y lo tomaba en sus brazos: era para él como el padre que alza a un niño hasta sus mejillas, y se inclina hacia él para darle de comer’ (cf. Os 11,3-4)” (Papa Francisco, Patris Corde, 2020).

 

13 de marzo

“Al final de cada relato en el que José es el protagonista, el Evangelio señala que él se levantó, tomó al Niño y a su madre e hizo lo que Dios le había mandado (cf. Mt 1,24; 2,14.21)” (Papa Francisco, Patris Corde, 2020).

 

“… el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: ‘Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo’. José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto. Allí permaneció hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por medio del Profeta: ‘Desde Egipto llamé a mi hijo’” (Mt 2,13-15).

14 de marzo

“Como Dios dijo a nuestro santo: ‘José, hijo de David, no temas’ (Mt 1,20), parece repetirnos también a nosotros: ‘¡No tengan miedo!’. Tenemos que dejar de lado nuestra ira y decepción, y hacer espacio —sin ninguna resignación mundana y con una fortaleza llena de esperanza— a lo que no hemos elegido, pero está allí. Acoger la vida de esta manera nos introduce en un significado oculto. La vida de cada uno de nosotros puede comenzar de nuevo milagrosamente, si encontramos la valentía para vivirla según lo que nos dice el Evangelio. Y no importa si ahora todo parece haber tomado un rumbo equivocado y si algunas cuestiones son irreversibles. Dios puede hacer que las flores broten entre las rocas. Aun cuando nuestra conciencia nos reprocha algo, Él ‘es más grande que nuestra conciencia y lo sabe todo’ (1 Jn 3,20)” (Papa Francisco, Patris Corde, 2020).

15 de marzo

“Muchas veces, leyendo los ‘Evangelios de la infancia’, nos preguntamos por qué Dios no intervino directa y claramente. Pero Dios actúa a través de eventos y personas. José era el hombre por medio del cual Dios se ocupó de los comienzos de la historia de la redención. Él era el verdadero ‘milagro’ con el que Dios salvó al Niño y a su madre. El cielo intervino confiando en la valentía creadora de este hombre, que cuando llegó a Belén y no encontró un lugar donde María pudiera dar a luz, se instaló en un establo y lo arregló hasta convertirlo en un lugar lo más acogedor posible para el Hijo de Dios que venía al mundo (cf. Lc 2,6-7)” (Papa Francisco, Patris Corde, 2020). 

16 de marzo

“San José era un carpintero que trabajaba honestamente para asegurar el sustento de su familia. De él, Jesús aprendió el valor, la dignidad y la alegría de lo que significa comer el pan que es fruto del propio trabajo” (Papa Francisco, Patris Corde, 2020).  Sabemos de las Escrituras que Jesús fue obediente a sus padres e “iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia, delante de Dios y de los hombres” (Lc 2,52). 

17 de marzo

“Cada niño lleva siempre consigo un misterio, algo inédito que sólo puede ser revelado con la ayuda de un padre que respete su libertad. Un padre que es consciente de que completa su acción educativa y de que vive plenamente su paternidad sólo cuando se ha hecho ‘inútil’, cuando ve que el hijo ha logrado ser autónomo y camina solo por los senderos de la vida, cuando se pone en la situación de José, que siempre supo que el Niño no era suyo, sino que simplemente había sido confiado a su cuidado. Después de todo, eso es lo que Jesús sugiere cuando dice: ‘No llamen “padre” a ninguno de ustedes en la tierra, pues uno solo es su Padre, el del cielo’ (Mt 23,9)” (Papa Francisco, Patris Corde, 2020).

18 de marzo

“El objetivo de esta Carta apostólica es que crezca el amor a este gran santo, para ser impulsados a implorar su intercesión e imitar sus virtudes, como también su resolución. En efecto, la misión específica de los santos no es sólo la de conceder milagros y gracias, sino la de interceder por nosotros ante Dios,
 como hicieron Abrahán y Moisés, como hace Jesús, ‘único mediador’ (1 Tm 2,5), que es nuestro ‘abogado’ ante Dios Padre (1 Jn 2,1), ‘ya que vive eternamente para interceder por nosotros’ (Hb 7,25; cf. Rm 8,34). Los santos ayudan a todos los fieles ‘a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad’. Su vida es una prueba concreta de que es posible vivir el Evangelio. Jesús dijo: ‘Aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón’ (Mt 11,29), y ellos a su vez son ejemplos de vida a imitar. San Pablo exhortó explícitamente: ‘Vivan como imitadores míos’ (1 Co 4,16). San José lo dijo a través de su elocuente silencio” (Papa Francisco, Patris Corde, 2020).