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Mons. Robert A. Kurwicki servirá como Administrador de la Diócesis de Jefferson City

Mons. Robert A. Kurwicki ha sido elegido como administrador diocesano de la Diócesis de Jefferson City por el Colegio de Consultores de la Diócesis.

La elección se llevó a cabo mediante una votación en la rectoría de la Catedral de San José con la participación de los ocho sacerdotes del Colegio de Consultores diocesano. Esto acontece después de la instalación del Reverendísimo Shawn McKnight como Arzobispo de Kansas City en Kansas el 27 de mayo de 2025. El liderazgo del Arzobispo McKnight en la Diócesis de Jefferson City, que comenzó en 2018, cesó cuando asumió su nuevo cargo en Kansas.
Como administrador temporal, Mons. Kurwicki se encargará de mantener las operaciones esenciales de la diócesis. Según el Derecho Canónico, un administrador diocesano no puede implementar cambios ni iniciativas importantes, ya que esas responsabilidades están reservadas al próximo obispo, quien será nombrado por el Papa León XIV.
Mons. Kurwicki, de 65 años, fue ordenado sacerdote en 1985 en nuestra Catedral de San José. Actualmente se desempeña como párroco de la Parroquia de San Pedro en Jefferson City y fue Vicario General bajo el obispo anterior. Reside en la rectoría de San Pedro en Jefferson City.
“Acepto humildemente la responsabilidad de servir como administrador diocesano de la Diócesis de Jefferson City”, afirmó Mons. Kurwicki. “Agradezco al Colegio de Consultores por su confianza y les pido sus oraciones para trabajar juntos en los próximos meses en preparación para el nombramiento del próximo Obispo de Jefferson City”.
Mons. Kurwicki continuará como párroco de San Pedro y cumplirá con las funciones de administrador diocesano, el cual concluirá con la instalación del nuevo obispo.
Oficialmente no se sabe cuándo se seleccionará un nuevo obispo. Una vez que el Papa Leo XIV haya nombrado a un nuevo obispo para dirigir la Diócesis de Jefferson City, y este haya aceptado, el anuncio se publicará en el Boletín diario del Vaticano. Esto podría suceder en cualquier momento. Sin embargo, en situaciones similares recientes en los Estados Unidos, ha tomado desde varios meses hasta un año para que se nombre a un nuevo obispo.