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Pascua: Dios hace todas las cosas nuevas

Mensaje Pascual del Obispo W. Shawn McKnight 

Pascua 2020

¡Ha resucitado, Aleluya! Justo como él lo dijo, ¡Aleluya!

Al comenzar esta nueva temporada de Pascua, nuestros espíritus se levantan y se renuevan con la promesa de Jesús de volver a unirnos. Su muerte y resurrección cambiaron el mundo para siempre, haciendo todas las cosas nuevas.

Durante la pasión de Jesús, sus discípulos se escandalizaron por su sufrimiento. Tenían miedo y se dispersaron.

Por lo tanto, cuando Jesús resucitó de la muerte, su primera preocupación fue reunir a sus discípulos una vez más en Galilea. Eso es lo que es tan significativo en el mensaje que hizo que María Magdalena y la otra María transmitieran a los otros discípulos: “No tengan miedo. Vayan y digan a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán”. La presencia del Jesús resucitado volvió a unir a los discípulos de nuevo.

Debido a la pandemia de COVID-19, hemos tenido que aislarnos unos de otros:

Algunos de nosotros lamentamos la muerte de seres queridos que no tuvieron el beneficio de nuestros ritos funerarios y el consuelo que proviene de la presencia de la familia y amigos en el momento de duelo.

Otros luchan por recuperar su salud en hospitales y hogares de ancianos, una vez más, sin la presencia de familiares y amigos para consolarlos.

Y todos sufrimos el distanciamiento social y el aislamiento, que proviene de la orden de “refugio en el lugar”, como nuestra nueva normalidad. Es como si nos hubiéramos dispersado el uno del otro. Y, sin embargo, el sufrimiento y los sacrificios de tantas personas durante esta pandemia no son en vano.

Las mujeres y los hombres en el Evangelio de hoy tienen una urgencia: corren a buscar al Señor. Nosotros también debemos tener un sentido de urgencia para encontrar la salvación de Dios por cómo respondemos a la pandemia.

Me inspiran los actos de caridad y misericordia de tantas personas: los granjeros, los trabajadores de supermercados y el personal de restaurantes; conductores de camiones y repartidores; maestros profesionales de la salud; funcionarios públicos; voluntarios jóvenes y viejos, la lista sigue y sigue.

Juntos, cada uno de nosotros tiene un papel importante que desempeñar para detener la propagación del coronavirus y alentar la propagación de la misericordia de Dios. Y con nuestra tenaz fe de Pascua, esperamos el día en que todos podamos reunirnos en la Iglesia de nuevo. ¡Ese será un gran día!

Necesitamos que todos participen de una renovación de la fe a medida que salimos de esta crisis. Ruego que podamos discernir juntos, de nuestra respuesta a la pandemia, sobre cómo podemos ser administradores de la generosidad de Dios, hacer que nuestros hogares sean aún más santos y hacer que nuestras parroquias sean verdaderamente centros de caridad y misericordia.

¡Somos testigos de todo lo que Dios ha hecho, y debemos proclamar, en nuestras palabras y en nuestros hechos, que él ha hecho todas las cosas nuevas una vez más! Les deseo a ustedes y a sus familias una feliz temporada de Pascua, una temporada de vida y amor, una temporada del Espíritu Santo.



Reverendísimo W. Shawn McKnight, S.T.D.
Obispo de Jefferson City